Nuestros 10 años de historia:
Había una vez, en el año 2016, un pequeño lugar que nació de una idea sencilla pero enorme: ayudar a los niños/as a crecer mejor y acompañar a las familias en los momentos en que más lo necesitaban.
Aquel lugar se llamó Centro ADA, y al principio era solo un único centro, pequeño en tamaño pero inmenso en ilusión.
Las paredes aún olían a pintura nueva y los muebles parecían demasiado grandes para aquel espacio. Sin embargo, pronto se llenó de vida: risas tímidas, primeros logros celebrados como grandes victorias, miradas preocupadas que poco a poco se transformaban en esperanza. Cada niño que entraba traía consigo una historia única, y cada familia encontraba allí algo más que tratamientos: encontraba apoyo, escucha y confianza.
El camino no siempre fue fácil. Hubo días largos, noches de planificación, dudas y cansancio. Pero también hubo abrazos, palabras de agradecimiento y pequeños avances que recordaban por qué todo merecía la pena.
En 2017, apenas un año después de comenzar, el sueño creció. Nació un segundo centro, ADA II. Fue como ver cómo un árbol joven empezaba a echar nuevas ramas. Ya no era solo un proyecto pequeño: se estaba convirtiendo en algo que podía llegar a más niños, a más familias, a más historias que necesitaban acompañamiento.
Durante los años siguientes, Centro ADA siguió avanzando paso a paso con sus dos ubicaciones muy cercanas, tan solo 30 metros de distancia entre ADA I y ADA II. Con trabajo constante y mucha vocación, el equipo se convirtió en una gran familia unida por un mismo propósito: ofrecer atención temprana y tratamientos con profesionalidad, pero también con corazón.
Y entonces llegó un momento especialmente importante.
En abril de 2023, tras mucho esfuerzo, dedicación y perseverancia, se alcanzó un logro que parecía casi imposible cuando todo empezó: Centro ADA se convirtió en centro de atención temprana de la red pública. Somos un centro concertado con la Concertado con la Comunidad de Madrid. No fue un regalo ni una casualidad. Fue el resultado de años de trabajo silencioso, de demostrar día tras día que las cosas bien hechas terminan encontrando su lugar. Aquella noticia se celebró con emoción, porque significaba poder ayudar a muchas más familias y seguir creciendo sin perder la esencia de los primeros días.
Pero la historia aún tenía otro capítulo importante por escribir.
En 2025, los dos centros que habían crecido en paralelo se unieron en uno solo. Como si todas las historias recorridas confluyeran en un mismo punto, Centro ADA se trasladó a un local más grande, más luminoso y lleno de nuevas posibilidades. Ya no eran dos espacios separados: era un único hogar donde todo lo aprendido encontraba su sitio.
Las nuevas salas estaban llenas de luz, pero lo verdaderamente importante no había cambiado. Seguían estando las mismas ganas, la misma vocación y el mismo compromiso que habían dado vida a aquel pequeño centro de 2016.
Porque Centro ADA no nació solo como un lugar de terapia…
Nació como un proyecto hecho de personas. De esfuerzo constante. De pasos pequeños que conducen a grandes cambios.
Y aunque hoy es más grande que nunca, en su interior sigue viviendo aquel primer sueño: acompañar a cada niño y a cada familia en su camino, celebrando cada logro como si fuera el primero.
Porque algunas historias no se miden en metros cuadrados, sino en vidas que cambian. Y la historia de Centro ADA todavía se sigue escribiendo cada día.




















